Palestinos celebran Janal Pixan

POR PEDRO ABELARDO IC Estrella

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Miembros del jurado. Fotografía del maestro Rendón.

Por primera vez, el jueves pasado fui juez de altares de Janal Pixan en el club deportivo Palestinos por invitación del maestro Jorge Álvarez Rendón. 
 
Los jueces calificamos cinco altares y comimos unos riquísimos tamales, vasos de Coca y una jícara de chocolate.
 
Me divertí mucho. El club Palestinos en ese corto rato que me tuvo como invitado me hizo sentir en familia.
 
El concurso de altares estuvo lleno de momentos alegres y tiernos: el entrenador alzando la voz para que los niños dejen de correr y presten atención al evento, unos niños que escondidos entre los matorrales acariciando a unos gatitos callejeros.
 
Aunque también hubo un momento de tristeza. Cuando estabamos calificado un altar un niño se nos acercó a los jueces y dijo mientras señalaba a la fotografía del altar:
 
—Este niño tenía como deporte favorito el fútbol.
 
Dicho eso se fue a corriendo a otro lado y me dejó con mi corazón hecho puuch’. Aunque enseguida revivió la alegría en mí cuando pensé en la gente que lo quiere, lo extraña y espera ansiosa su llegada para esta fechas.
 
La estampa del evento que más me gustó ver a los niños y a sus maestras hacer cosplay de mestizos y mestizas. Me sentí como en un Senka o Tsunami “regional”.
 
En la fotografía aparecemos los jueces. Sentado, nuestro amigo, maestro y cronista de la ciudad Jorge Alvarez Rendón; con bastón en mano, el maestro y cronista Ariel Avilés; detrás del maestro Rendón, el profesor Adrián Aguilar Aké. Y a su izquierda, yo, un ixla’ estudiante de Arqueología.
 
Les comparto el link de la crónica que el maestro Rendón escribió para el Diario:

Palestinos sirve la cena a las ánimas. 

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Imagen de la crónica del maestro Rendón.

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Clasismo en la Universidad

POR PEDRO ABELARDO IC Estrella

Palacio municipal de Kanasín. Fotografía cortesía de Google.

Un día, cuando esperaba autobús en el Campus escuché a un grupo de muchachas murmurar mientras reían:
 
—¡Mira, ahí va Kanasín!
 
Giré la cara y vi a un muchacho formándose para abordar el autobús. No entendí por qué le llaman con el nombre de esa ciudad hasta que días después platicando con unos amigos uno dijo:
 
—¡Qué susto que me dio Kanasín hoy! ¡Me viré y estaba detrás de mí; casi me muero!
Me imaginé que lo apodaban de esa forma porque nació en esa ciudad. Es común escuchar que entre amigos se llamen según su lugar de origen: el chiapaneco, el de Izamal, el campechano. Así que para salir de la duda pregunté porque lo llaman con el nombre de esa población a la que los pandilleros le han dado mala fama.
 
Dos compañeros me miraron sorprendidos de mi “ignorancia”. Solo uno se atrevió a revelarme el oscuro y clasista origen de ese alias:
 
—¡Le llamamos Kanasín porque parece de Kanasín, wey! ¿Acaso cuando lo ves no sientes que te quiere asaltar?
Mis compañeros cambiaron de tema cuando vieron que no me dio risa. Unos días después una amiga me comentó:
—Ay, pobre de Kanasín, ¿quién fue el pelafustán que lo apodó de esa forma?
—No sé— respondí.
Mi amiga me contó que Kanasín viene de un pueblo del sur. Yo lo único que sabía de él es que tiene una mochila modesta, que es moreno, alto y delgado pero que si lo saludas te responde amablemente. ¿Cómo es que se convirtió en una víctima más del clasismo de la comunidad estudiantil? ¿Sabrá él que lo apodan así?
Uno no escoge el entorno en que nace ni las facciones físicas.
Por eso yo también me pregunto:
—¿Quién fue el pelafustán que lo apodó Kanasín?

La mancha negra… en las votaciones yucatecas

POR PEDRO ABELARDO IC Estrella

 

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La mancha negra… en las votaciones. Fotografía de El Chilam Balam.

Hoy recibí gustoso la Mancha Negra. Después de votar por primera vez, una funcionaria de casilla me tiñó el pulgar derecho para evidenciar que elegí a quienes  quiero que me roben, digo, sean mis representantes en el gobierno.

Estoy orgulloso de esta Mancha Negra porque es totalmente diferente a la que conocí de niño en La Isla del Tesoro. En aquella novela de piratas, la tripulación le dio un pedazo de la pasta de la Santa Biblia a su capitán, John Silver, para destituirlo del mando y ejecutarlo. En los Piratas del Caribe,  aparece esta mancha en la mano de Jack Sparrow, como señal de que el Kraken iría por él por deudor.

En fin, ¡Ha llegado la Mancha Negra a mí por primera vez! ¡He sido marcado! Así que les comparto el canto de los piratas de La Isla del Tesoro, escrita por Robert Stevenson:

“Quince hombres sobre el cofre del muerto.

Ron ron ron la botella de ron.

La bebida y el diablo hicieron el resto.

Ron ron ron la botella de ron”

 

¡Juntemos tapitas por los niños con cáncer!

POR PEDRO ABELARDO IC Estrella

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Área de recolección de tapitas. Fotografía de Pedro Abelardo Ic Estrella.

Ángeles míos, los compañeros del grupo K’áax Biopaisaje quienes coordinamos el Tapatón en la Facultad, les recordamos que están requeteinvitados para que recolecten tapitas de plástico con nosotros. Cada cierta cantidad de tapitas juntadas equivale a una quimioterapia para los niños con cáncer.

Las tapas sirven mientras sean de plástico. Entre las que pueden donar están las de refrescos, botellas y garrafones de agua, suavizantes de ropa, bebidas energéticas, leche, cloro, ácido, axion…

Las tapitas, separadas por color o revueltas, pueden ser dejadas en la entrada de la Facultad de Antropología o se lo pueden entregar personalmente a la maestra Flor Bates, coordinadora del grupo K’áax Biopaisaje.

Flores de madera

POR PEDRO ABELARDO IC Estrella

Por estas fechas los cedros se cunden de flores de madera. Recuerdo que de chico veía a los niños pobres de la colonia recoger las flores que caían al suelo y bajar a pedradas las que seguían en los árboles.

Los pobrecitos tenían a estas flores como juguetes nuevos. Le quitaban las “alitas” a la semilla. Después, las rompían y clavaban en el centro. Así se fabricaban venaditos, cochinitos, aviones de combate, un dinosaurio…
Cuando los cedros dejaban de florar los niños volvían a jugar con lo de siempre: una botella de cerveza, una corcholata, frasquitos de ampolletas y juguetes viejos y rotos que tiraban a la basura los niños bien, como yo.
De chico no entendía por qué algunos niños de mi colonia andaban como perritos callejeros rompiendo bolsas de basura y escarbando en la tierra por juguetes.
En una ocasión le pregunté a mamá por qué andaban buscando juguetes en la basura esos niños. Ella me explicó que son niños pobres y que no tienen dinero para juguetes (a veces ni para comer). Después remató:
—¡Arréglate, vamos a Sears a comprarte un helicóptero a control remoto!

Nido de K’a’aw con basura humana

POR PEDRO ABELARDO IC Estrella

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Nido contamino de K’a’aw, tordos o hurracas. Fotografía de Pedro Abelardo Ic Estrella.

Cansada de volar bajo el sol hirviente una palomita se refugió en la sombra de un árbol del estacionamiento de Chedraui Norte. Apenas se posó, dos grandes k’a’aw* —tordos yucatecos— de color negro brillante comenzaron a chillar y chillar. Sólo se callaron cuando la paloma elevó el vuelo.
—¿Qué les cuesta compartir su árbol? — pensé.
Comencé a buscar con mi cámara dónde estaban los k’a’aw. No los encontré pero descubrí porqué desalojaron a la otra ave del árbol; estaban cuidando su nido.
Su nido no es un nido común, o quizá sí. Está hecho con ramas secas, papel higiénico o servilletas y listones decorativos, esos con que se adornan las bolsas de regalos.  Generalmente las aves construyen sus nidos con ramitas y zacate seco.
Este nido de K’a’aw es un llamado a depositar la basura en su lugar, a reciclar, a no comprar tantos cachivaches que solo utilizamos una vez, como los listones o servilletas.
Estoy seguro que existen muchos nidos más como éste. Por lo tanto, debemos de ser mejores ciudadanos cuidando el medio ambiente y a los animalitos de nuestro entorno (aunque sus chillidos sean desagradables como el de los k’a’aw).
K’a’aw es el nombre en maya yucateco del tordo o hurraca

 

Zorongos en la FILEY

POR PEDRO ABELARDO IC Estrella

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Una hilera de mujeres con zorongo. Fotografía de Pedro Abelardo Ic Estrella.

En la entrada del salón Chichen Itzá del Siglo XXI hay unos rostros modelados en barro cocido. Casi todas las esculturas son de mujeres, el rostro de don Alejo es el único masculino de la exposición. 
Entre las mujeres están La chichí, la Xúunáan, una mestiza elegante, la tía; todas estas mujeres tienen el cabello “enzorongado”, es decir, que están peinadas con un zorongo, que es como le decimos aquí en Yucatán al chongo.
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Escribir una leyenda

La única que no tiene “enzorongada” la mata de pelo es la orgullosa Ix táabay. Esta mujer está desnuda y su cabello se enredan en sus pechos y los cubren casi completamente; solo nos deja ver su pezón izquierdo. 
“La mestiza elegante” es una escultura que me llamó mucho la atención. Tiene un aire como a estatuilla de la isla de Jaina. Quizá, y solamente quizá, es una pieza de saqueo… 
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La mestiza elegante. Fotografía de Pedro Abelardo Ic Estrella.

 
La escultura que más me gustó fue el de una mujer envuelta de un rebozo. Las mujeres de mi pueblo utilizan el rebozo para casi todas sus actividades; las mestizas que piden caridad se cubren del sol poniéndose el rebozo en la cabeza como velo, las chiapanecas que venden artesanías en el Centro Histórico cargan a sus nenés usando el rebozo, las bailarinas de folclor usan el rebozo como parte de su atuendo.
En las vaquerías de mi tierra, que son dedicadas al  santo patrono del pueblo, suena una canción llamada “Aires del Mayab”:
—Rebozo, rebozo, de Santa María…
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Mujer envuelta en un rebozo. Fotografía de Pedro Abelardo Ic Estrella.

Las esculturas pertenecen a la exposición “Rostros mayas” y son obra de Luis Manuel May Kú, oriundo de Dzan, Yucatán.  Algunos rostros están a la venta  y los precios varían entre 6 mil  y 10 mil pesos mexicanos. Otros son de “Colección privada”. Si están interesado en comprar o pedir informes, quizá alguna entrevista, pueden encontrarlo en Facebook como May Ku Luis. Su número celular es 9841857758.
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Pequeña presentación sobre quien es el maestro Luis May. Fotografía de Pedro Abelardo Ic Estrella.